El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses confirmó que los restos óseos analizados por su equipo forense corresponden al sacerdote Camilo Torres Restrepo, quien murió en 1966 durante su primer combate con el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
La identificación se produce luego de varios meses de estudios antropológicos y genéticos adelantados tras la recuperación del cuerpo por parte de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD), entidad que este año anunció el hallazgo de los restos que, según sus primeros análisis técnicos, corresponderían al sacerdote.
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Con esta confirmación oficial se cierra uno de los capítulos más emblemáticos en la historia del conflicto armado colombiano, marcado por casi seis décadas de incertidumbre sobre el paradero del religioso.
Análisis genético con rigor extremo
El anuncio fue realizado por el director de Medicina Legal, Ariel Emilio Cortés, quien calificó el proceso como una “labor titánica”. Según explicó, los expertos analizaron múltiples estructuras óseas correspondientes a cuerpos exhumados entre 2016 y 2024.
Para lograr la identificación se compararon muestras genéticas obtenidas de familiares maternos del sacerdote: su madre, Isabel Restrepo, y su abuela materna, Isabel Gaviria. El estudio incluyó pruebas de ADN mitocondrial y análisis de linaje, siguiendo estándares internacionales en genética forense.
“Hoy, bajo el más estricto rigor científico y técnico, el Instituto confirma con una certeza de 844 millones de veces más probable que los restos analizados corresponden genéticamente a un hijo biológico de Calixto Torres y nieto de Isabel Gaviria, y no a un individuo al azar en la población”, explicó Cortés.
El funcionario subrayó que no se trata de una estimación probabilística básica, sino de una coincidencia genética respaldada por evidencia científica robusta, resultado de un proceso complejo que enfrentó el deterioro natural de las muestras tras casi 60 años.
Un desafío forense tras décadas de desaparición
La identificación de Camilo Torres representó un desafío técnico significativo. Durante décadas no se tuvo rastro oficial de sus restos, luego de su muerte en combate en 1966, hecho que convirtió su figura en símbolo político y religioso en la historia contemporánea de Colombia.
El paso del tiempo, las condiciones ambientales y la fragmentación de los restos exigieron procedimientos avanzados de recuperación, preservación y análisis comparativo.
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Desde la UBPD ya se había señalado, desde el enfoque antropológico, que los restos correspondían al sacerdote. La confirmación genética por parte de Medicina Legal otorga respaldo definitivo al hallazgo.
Ciencia forense y memoria histórica
Para Medicina Legal, la identificación constituye un hito en la aplicación de la ciencia forense en Colombia, especialmente en casos vinculados al conflicto armado.
El caso de Camilo Torres no solo tiene relevancia histórica, sino también simbólica en términos de verdad, memoria y reparación. La confirmación oficial permite avanzar en procesos de esclarecimiento y entrega digna de restos a sus familiares.
Con este resultado, las autoridades destacan el papel de la cooperación interinstitucional entre la UBPD y Medicina Legal, así como el impacto de la genética forense en la resolución de casos que permanecieron abiertos durante décadas.