El narcotraficante mexicano Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como ‘El Mencho’, fue enterrado el lunes 2 de marzo de 2026 en un ataúd dorado, en medio de un amplio dispositivo de seguridad desplegado en el estado de Jalisco.
El fundador y máximo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) murió a finales de febrero tras resultar herido en un tiroteo entre sus escoltas y fuerzas especiales mexicanas que ejecutaban un operativo para capturarlo. Tenía 59 años y era considerado el hombre más buscado de México.
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‘El Mencho’, el narcotraficante más buscado por México y Estados Unidos
Durante años, ‘El Mencho’ encabezó la lista de objetivos prioritarios de las autoridades mexicanas y estadounidenses. La Administración de Control de Drogas (DEA) ofrecía una recompensa de hasta 15 millones de dólares por información que condujera a su captura.
Bajo su liderazgo, el CJNG se consolidó como una de las organizaciones criminales transnacionales más poderosas del mundo, con presencia en más de 40 países, según datos oficiales estadounidenses. El grupo expandió sus operaciones desde su bastión en Jalisco hacia múltiples estados mexicanos, donde se dedicó a la producción, distribución y tráfico internacional de drogas.
Ola de violencia tras su muerte: 70 fallecidos
La muerte de Oseguera Cervantes desencadenó una violenta reacción del cártel. En al menos 20 estados del país se reportaron bloqueos de carreteras, incendios de vehículos y ataques coordinados. De acuerdo con reportes preliminares, cerca de 70 personas murieron durante la ola de violencia que siguió al fallecimiento del capo.
Autoridades federales reforzaron la presencia de fuerzas de seguridad en diversas regiones ante el temor de nuevos disturbios y represalias.
Funeral bajo vigilancia de la Guardia Nacional
El sepelio se realizó en las cercanías de Guadalajara, capital de Jalisco y principal bastión histórico del CJNG. Decenas de efectivos de la Guardia Nacional fueron desplegados para prevenir posibles enfrentamientos o alteraciones del orden público.
En la funeraria se observaron numerosas ofrendas florales, incluida una con forma de gallo, en alusión a la afición del narcotraficante por las peleas de estos animales. Según reportó la agencia AFP, se requirieron cinco camiones para trasladar los arreglos florales al cementerio, la mayoría enviados de manera anónima.
La procesión estuvo acompañada por música ranchera y narcocorridos. La canción tradicional “El Muchacho Alegre” sonó cuando el ataúd dorado ingresó a la capilla del camposanto, según medios locales.
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Tras una ceremonia de aproximadamente una hora, los asistentes —muchos de ellos con el rostro cubierto por mascarillas— acompañaron el féretro hasta su sepultura. Medios mexicanos señalaron que la tumba es sobria en comparación con los ostentosos mausoleos donde suelen ser enterrados otros líderes del narcotráfico.
Repercusiones políticas y riesgos de fragmentación
El operativo que culminó con la muerte de ‘El Mencho’ ha sido presentado como un logro estratégico por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien enfrenta presión internacional —incluida la del mandatario estadounidense Donald Trump— para intensificar la lucha contra el narcotráfico.
Sin embargo, analistas en seguridad advierten que la desaparición del líder del CJNG podría generar una fase de reacomodo interno y disputas entre facciones por el control del grupo criminal, que se estima cuenta con decenas de miles de integrantes.
El escenario plantea el riesgo de un repunte de la violencia a corto plazo, mientras se redefine el liderazgo de una de las estructuras criminales más influyentes en el panorama del narcotráfico internacional.