Afganistán confirmó ataques aéreos contra bases militares en Pakistán tras bombardeos sobre Kabul y Kandahar. La crisis bilateral escala hacia una guerra abierta mientras Rusia y China piden moderación.
Afganistán confirmó ataques aéreos contra bases militares en Pakistán tras bombardeos sobre Kabul y Kandahar. La crisis bilateral escala hacia una guerra abierta mientras Rusia y China piden moderación.

El Gobierno talibán de Afganistán anunció este viernes 27 de febrero de 2026 el lanzamiento de ataques aéreos contra instalaciones militares estratégicas en Pakistán, en una operación que marca un nuevo punto crítico en la creciente tensión entre ambos países vecinos.
Según un comunicado oficial difundido por Kabul, las fuerzas afganas atacaron centros de mando y bases militares ubicados en Abbottabad, Nowshera, Jamrud y zonas cercanas a Faisalabad, consideradas posiciones clave dentro del dispositivo de seguridad pakistaní.
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Las autoridades afganas aseguraron que la operación aérea se ejecutó con éxito a las 11:00 hora local (06:30 GMT) y fue una respuesta directa a los bombardeos nocturnos realizados previamente por Pakistán sobre Kabul, Kandahar y la provincia oriental de Paktia.
La escalada militar se intensificó luego de que el Gobierno de Pakistán confirmara ataques aéreos contra la capital afgana durante la madrugada del viernes y anunciara oficialmente la entrada en una “guerra abierta” con Afganistán.
El ministro de Información pakistaní, Attaullah Tarar, afirmó que presuntos militantes talibanes pakistaníes intentaron lanzar drones contra objetivos dentro del territorio nacional. Según Islamabad, los aparatos fueron interceptados por sistemas antidrones sin causar víctimas ni daños materiales.
Este intercambio de ataques representa el incidente militar más grave entre Afganistán y Pakistán desde el regreso de los talibanes al poder en 2021, elevando el riesgo de un conflicto regional prolongado.
La comunidad internacional reaccionó rápidamente ante el deterioro de la seguridad en Asia Central y del Sur.
La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Sajárova, instó a ambas naciones a detener las hostilidades y retomar el diálogo diplomático. En un comunicado publicado en Telegram, Moscú pidió abandonar la confrontación armada y resolver las diferencias por vías políticas.
Rusia manifestó su preocupación por la “aguda escalada de los enfrentamientos armados entre el Emirato Islámico de Afganistán y la República Islámica de Pakistán”, señalando que ya se registran bajas en ambos bandos, incluidos civiles, aunque Kabul aún no ha confirmado cifras oficiales.
El Kremlin mantiene una relación diplomática estrecha con el Gobierno talibán desde el aislamiento internacional derivado de la guerra en Ucrania iniciada en 2022. Moscú se convirtió además en el único país que reconoce oficialmente al Emirato Islámico, tras retirar en abril de 2025 a los talibanes de su lista de organizaciones terroristas.
Por su parte, China también expresó estar “profundamente preocupada” por los enfrentamientos. La portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, informó que Pekín mantiene contactos con Kabul e Islamabad para lograr un alto el fuego inmediato y evitar una mayor escalada militar.
El actual estallido de violencia responde principalmente a la disputa sobre la presencia del Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) en territorio afgano.
Islamabad acusa al régimen talibán de negarse a expulsar a los insurgentes del TTP, responsables de ataques armados dentro de Pakistán. Esta situación llevó al Gobierno pakistaní a justificar bombardeos dentro de Afganistán como parte de su estrategia para frenar el terrorismo transfronterizo.
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La ruptura entre antiguos aliados evidencia el deterioro de la cooperación regional y amenaza con desestabilizar una zona estratégica para la seguridad asiática.
El número de víctimas sigue siendo objeto de disputa entre ambos gobiernos.
Las autoridades afganas sitúan el balance total de muertos —incluidos ataques previos de la semana pasada— en poco más de una veintena. Sin embargo, Pakistán sostiene que las bajas afganas superan las 200 personas.
La falta de verificación independiente mantiene la incertidumbre sobre el impacto real de los bombardeos mientras continúan las operaciones militares.
Analistas internacionales advierten que la confrontación directa entre Afganistán y Pakistán podría derivar en una crisis regional de mayor alcance, dada la implicación diplomática de potencias como Rusia y China y la relevancia estratégica de ambos países en rutas comerciales y de seguridad.
Mientras continúan los ataques y las acusaciones cruzadas, la presión internacional se centra ahora en evitar que la actual escalada desemboque en un conflicto prolongado con consecuencias humanitarias y geopolíticas imprevisibles.
Pakistán declara la guerra abierta a Afganistán. El Gobierno paquistaní acusa a los talibanes de convertir el país en una "colonia de India". Los ataques alcanzan la capital, Kabul, agravando una crisis que ya ha forzado el regreso de 2,9 millones de refugiados en solo un año pic.twitter.com/imoYFtTxnH
— euronews español (@euronewses) February 27, 2026