Un informe revelado por Noticias Uno sobre el análisis de Forensic Architecture al sistema de monitoreo de cultivos ilícitos de la ONU advierte una posible sobrestimación en las cifras de crecimiento de la coca en Colombia
Un informe revelado por Noticias Uno sobre el análisis de Forensic Architecture al sistema de monitoreo de cultivos ilícitos de la ONU advierte una posible sobrestimación en las cifras de crecimiento de la coca en Colombia

El reciente informe divulgado por Noticias Uno puso en el centro del debate público el análisis independiente que realizó Forensic Architecture sobre los datos del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos (SIMCI) de la ONU, un sistema que durante años ha servido como principal referencia internacional para medir la extensión y productividad de los cultivos de coca en Colombia.
Te puede interesar: Petro calificó a Trump de «muy desinformado», tras advertencias del presidente estadounidense
Forensic Architecture es un grupo de investigación interdisciplinario con sede en la Universidad de Goldsmiths, Londres, reconocido globalmente por su trabajo en el análisis crítico de datos espaciales, imágenes satelitales, modelos estadísticos y evidencia forense aplicada a contextos de conflicto, derechos humanos y políticas públicas. Su trabajo ha sido utilizado por tribunales internacionales, organismos multilaterales y medios de comunicación de alto perfil.
En el caso colombiano, los analistas de Forensic Architecture revisaron la metodología empleada por el SIMCI para estimar no solo el número de hectáreas sembradas con coca, sino especialmente la “producción potencial” de cocaína, que es el indicador que más ha crecido en los informes recientes y el que mayores repercusiones políticas ha tenido a nivel internacional.
Según el análisis presentado por Noticias Uno, Forensic Architecture identificó que el SIMCI habría incurrido en una sobrestimación sistemática del crecimiento, al extrapolar datos de productividad obtenidos en zonas con cultivos altamente tecnificados y rendimientos elevados hacia regiones con condiciones agronómicas, sociales y de control territorial muy distintas.
Los investigadores señalaron que esta extrapolación ignora variables críticas como la heterogeneidad de los cultivos, las diferencias en acceso a insumos, la edad de las plantas, los ciclos de erradicación y resiembra, y la presencia de cultivos abandonados o en transición, factores que reducen significativamente la productividad real en amplias zonas del país.
Forensic Architecture también cuestionó la forma en que el SIMCI combina información satelital con muestreos en campo, advirtiendo que los modelos estadísticos utilizados tienden a amplificar escenarios extremos, lo que puede generar cifras que no reflejan con precisión la dinámica real del cultivo de coca, sino una proyección teórica de su máximo potencial.
Este señalamiento es particularmente relevante porque, como recordó Noticias Uno, las cifras del SIMCI no solo cumplen una función técnica, sino que se convierten en insumos políticos y diplomáticos, utilizados por gobiernos extranjeros para evaluar el desempeño de Colombia en la lucha contra las drogas y justificar decisiones como sanciones, certificaciones o condicionamientos de cooperación.
El informe periodístico destacó que los analistas de Forensic Architecture no niegan la existencia del cultivo de coca ni la gravedad del narcotráfico, sino que advierten que una medición inflada puede distorsionar el diagnóstico del problema y conducir a políticas públicas mal orientadas, centradas exclusivamente en la erradicación forzada en lugar de atender causas estructurales.
Tras la divulgación de este análisis, el presidente Gustavo Petro reaccionó en sus redes sociales, respaldando explícitamente las observaciones técnicas y afirmando que la metodología del SIMCI ha sido utilizada para sobredimensionar el fracaso de la política antidrogas, sin reconocer los cambios en enfoque que su gobierno ha promovido.

Petro sostuvo que la sobrestimación de cifras afecta directamente la credibilidad internacional del país y refuerza narrativas punitivas que, a su juicio, han demostrado ser ineficaces, al tiempo que invisibilizan el papel de los mercados consumidores y del lavado de activos en la cadena global del narcotráfico.
El presidente también subrayó que el análisis de Forensic Architecture abre la puerta a una revisión técnica profunda de los sistemas de monitoreo, no para ocultar la realidad del narcotráfico, sino para construir indicadores más precisos, transparentes y acordes con la complejidad territorial y social de Colombia.
Te puede interesar: Consejo de Derechos Humanos de la ONU adoptará propuesta de Colombia sobre implicaciones de políticas de drogas
El informe de Noticias Uno mostró que la controversia alrededor del SIMCI no es únicamente un debate estadístico, sino una discusión de fondo sobre cómo se produce el conocimiento internacional sobre drogas, quién define las métricas del “éxito” o el “fracaso” y cómo esas cifras terminan influyendo en decisiones políticas que afectan directamente a comunidades rurales, relaciones diplomáticas y el rumbo de la política antidrogas en Colombia.