Las declaraciones de Trump sobre una posible intervención militar en Colombia sacudieron el tablero político y obligaron a los precandidatos presidenciales a fijar posiciones que muestran una polarización similar a la que hay en el país.
Las declaraciones de Trump sobre una posible intervención militar en Colombia sacudieron el tablero político y obligaron a los precandidatos presidenciales a fijar posiciones que muestran una polarización similar a la que hay en el país.

Las tensiones entre Estados Unidos y Colombia se han intensificado en los últimos días después de que Donald Trump señalara que una operación militar en Colombia “le suena bien” tras una acción militar en Venezuela, lo que ha puesto el tema de la soberanía y el riesgo de intervención en el centro del debate político colombiano.
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La gran mayoría de aspirantes a la presidencia han enfatizado la necesidad de defender la soberanía nacional, rechazando categóricamente cualquier posibilidad de incursión militar extranjera en el territorio colombiano como incompatible con la Constitución y con la vía democrática de cambio de gobierno.
Iván Cepeda, senador y precandidato presidencial por el Pacto Histórico, ha condenado las amenazas de Trump como una forma de injerencia y presión política. En sus redes sociales afirmó que Colombia “no es colonia ni protectorado” y que no se someterá a “supremacismo imperial y autoritario”.
Cepeda ha subrayado que cualquier cambio de gobierno debe darse exclusivamente por medio de elecciones y que la retórica externa no debe influir en el proceso electoral interno, llamando a la unidad nacional frente a amenazas externas. A Cepeda se unió el otro candidato de izquierda, Carlos Caicedo, que más allá de sus diferencias con Petro llamó a un respeto a la soberanía.
Otros candidatos y candidatas han recordado que la protección de la soberanía está inscrita en la Constitución y que un ataque externo no solo infringiría normas internacionales, sino también los principios fundamentales del ordenamiento jurídico colombiano. Aníbal Gaviria indicó que Trump está mal informado y sus declaraciones son contraproducentes. Paloma Valencia expresó que la realidad colombiana es distinta a la de Venezuela y que a Petro y sus herederos se les vencerá en las urnas.
Candidatos y candidatas como Clara López Obregón, Camilo Romero, Juan Daniel Oviedo, Roy Barreras, Juan Carlos Pinzón Bueno y Vicky Dávila; coincidieron que Colombia es una democracia y por ende son las urnas la forma de cambiar de mandatario.
El precandidato de tendencia conservadora Abelardo de la Espriella ha adoptado una posición marcadamente diferente: ha solicitado abiertamente una mayor cooperación con el Gobierno de Estados Unidos para investigar y confrontar al crimen organizado, insinuando que el contexto de amenazas podría ser aprovechado para desarticular redes delictivas que, según él, infiltran instituciones del Estado.
En una carta dirigida a Trump y a altos funcionarios estadounidenses, De la Espriella pidió indagar posibles vínculos entre grupos criminales y la administración colombiana actual, señalando presuntas relaciones entre actores del Estado y el régimen venezolano, lo cual implica un respaldo implícito a mecanismos de presión externa más allá de la diplomacia tradicional.
Esta postura le ha valido críticas internas por parte de sectores que interpretan su solicitud de cooperación con Estados Unidos como una forma de legitimación de la injerencia, más que como una defensa de la soberanía colombiana, generando un debate polarizado sobre el papel que debe jugar Colombia ante tensiones con potencias extranjeras. Aunque De La Espriella indicó que deberían ser los colombianos junto con la Fuerza Pública quienes saquen del poder al Petro si este no se va el 7 de agosto.
Daniel Palacios, criticó a Petro y expresó que este debe moderar su comportamiento y debe dejar de «defener criminales en Colombia y dictadores en el exterior» y cesar de buscar peleas con una superpotencia.
Otros aspirantes, como Sergio Fajardo, han pedido unidad nacional y la convocatoria de mecanismos consultivos, como la Comisión de Relaciones Exteriores, para enfrentar colectivamente cualquier amenaza a la soberanía y evaluar respuestas diplomáticas y políticas más amplias. En ese mismo escenario está Luis Gilberto Murillo, quien pidió desescalar las tensiones y buscar el diálogo. Juan Manuel Galán, por su parte pidió que se activen los canales diplomáticos entre ambos países.
Más allá de las posturas individuales de precandidatos, voces institucionales y analistas han señalado que cualquier intervención extranjera sería contraproducente para la estabilidad regional, violaría normas internacionales y podría desencadenar una espiral de violencia.
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Las posiciones de los precandidatos se agrupan en dos enfoques predominantes: uno que rechaza enérgicamente la intervención militar extranjera defendiendo la soberanía y la democracia —con Iván Cepeda como uno de sus más claros exponentes— y otro que, representado en figuras como Abelardo de la Espriella, propone abrir espacios de cooperación con Estados Unidos incluso en contextos de tensión, argumentando que ello puede ser útil para enfrentar amenazas transnacionales, aunque esto pueda implicar retórica o acciones más alineadas con las preocupaciones estadounidenses.