Los enfrentamientos entre el gobierno de Yemen, respaldado por Arabia Saudí, y los separatistas del sur se intensifican, agravando la crisis interna y las tensiones geopolíticas en la región.
Los enfrentamientos entre el gobierno de Yemen, respaldado por Arabia Saudí, y los separatistas del sur se intensifican, agravando la crisis interna y las tensiones geopolíticas en la región.

En el sur de Yemen se intensifican los enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno reconocido internacionalmente, respaldadas por Arabia Saudita, y el Consejo de Transición del Sur (STC), un movimiento separatista que controla amplias zonas del sur, incluidos territorios clave como Hadramaut y al-Mahra.
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El STC —que cuenta con apoyo previo de Emiratos Árabes Unidos (EAU)— ha anunciado un período de transición de dos años que culminaría en un referéndum de independencia del sur, reavivando reclamos secesionistas históricos en Yemen.
En respuesta al avance separatista, las fuerzas aliadas al gobierno yemení, con respaldo saudí, han ejecutado ataques aéreos contra posiciones del STC en varias provincias, y se reportan muertes y decenas de heridos durante las ofensivas.
La ofensiva saudí se ha dirigido a zonas donde grupos separatistas materalizaron su control, con bombardeos en campamentos y bases en Hadramaut y alrededores, intensificando la lucha interna.
Esta escalada ha generado un deterioro de la coalición anti-hutí, que desde 2015 incluía tanto a Arabia Saudita como a los EAU en apoyo al Gobierno y en combate contra los hutíes del norte.
La fractura entre Riad y Abu Dhabi sobre el futuro de Yemen se ha hecho evidente: Arabia Saudita ha exigido la retirada de los separatistas de territorios clave, mientras que los EAU han expresado posiciones divergentes y han retirado parte de sus tropas del país.
La presencia de fuerzas emiratíes se ha reducido tras la presión de Arabia Saudita y el contexto de confrontación con el STC, lo que refuerza la percepción de que las alianzas tradicionales en Yemen están cambiando rápidamente.
Los ataques contra los separatistas no sólo son tácticos, sino que reflejan una disputa geopolítica más amplia sobre el control de zonas petroleras y puertos estratégicos, cruciales para el futuro político y económico de Yemen.
La situación ha generado tensiones entre los aliados del Golfo, debilitando la cohesión de la alianza liderada por Arabia Saudita y abriendo espacios para que otros actores regionales evalúen su influencia en la península árabe.
Este conflicto interno tiene impactos humanitarios y políticos: civiles quedan atrapados en zonas de combate, y la fragmentación agrava la ya crítica situación de seguridad y desarrollo en el país.
A nivel geopolítico, la disputa y los ataques señalan una reconfiguración de alianzas en el Medio Oriente, afectando también temas como la cooperación en OPEC+ y la postura de los países del Golfo frente a Irán y otros desafíos regionales.
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El futuro cercano dependerá de si las partes pueden retomar un diálogo político —incluyendo la posibilidad de referendos de autonomía— o si la escalada militar continuará fragmentando aún más el tejido estatal y la influencia de potencias externas en Yemen.