El gobierno interino de Delcy Rodríguez enfrenta una doble presión: la relación con Estados Unidos y la necesidad de reorganizar el chavismo sin Maduro.
El gobierno interino de Delcy Rodríguez enfrenta una doble presión: la relación con Estados Unidos y la necesidad de reorganizar el chavismo sin Maduro.

La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó este martes que su gobierno ejerce el poder sin injerencia externa, pese a que el mandatario estadounidense, Donald Trump, aseguró que Washington manejará la venta del petróleo venezolano y administrará los ingresos obtenidos.
Rodríguez, quien se desempeñaba como vicepresidenta de Nicolás Maduro hasta su captura en una sorpresiva incursión militar de Estados Unidos el pasado 3 de enero, asumió el cargo el lunes con el respaldo decisivo de las Fuerzas Armadas y el reconocimiento del resto de los poderes públicos. La operación militar dejó decenas de muertos, entre ellos 55 efectivos cubanos y venezolanos adscritos a la seguridad del gobernante depuesto.
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“Estamos gobernando junto al pueblo. El gobierno de Venezuela rige en nuestro país, más nadie. No hay agente externo que gobierne Venezuela”, declaró Rodríguez durante una reunión con el equipo económico, transmitida por la televisión estatal.
Las declaraciones contrastan con las afirmaciones de Trump, quien insiste en que está “a cargo” del país y anunció que el gobierno de Rodríguez entregará hasta 50 millones de barriles de petróleo. “Este petróleo se venderá a su precio de mercado, y ese dinero será controlado por mí”, escribió el presidente estadounidense en su red Truth Social.
Trump sostuvo además que fue su decisión permitir que Rodríguez quedara al frente del Ejecutivo, descartando por ahora un traspaso del poder a la oposición liderada por la premio Nobel de la Paz María Corina Machado. El mandatario advirtió a la nueva gobernante que, si “no hace lo correcto”, enfrentará “un precio muy alto”.
En respuesta, Rodríguez envió una carta de tono cordial en la que planteó la necesidad de una relación “equilibrada y respetuosa” entre Caracas y Washington.
Mientras tanto, Maduro y su esposa, Cilia Flores, enfrentan procesos judiciales en Estados Unidos por cargos de narcotráfico y otros delitos. Trump calificó al exmandatario como “un tipo violento” y lo acusó de haber causado la muerte de “millones de personas”, durante una reunión con legisladores republicanos.
El Departamento de Justicia estadounidense eliminó recientemente la mayoría de las referencias al llamado Cartel de los Soles en una nueva imputación contra Maduro, Flores, su hijo Nicolás Maduro Guerra, el ministro del Interior y el líder de la banda criminal Tren de Aragua. Parte del caso se había sustentado en la designación de esa estructura como organización terrorista, que ahora fue redefinida como un “sistema de clientelismo”, según reportes de medios internacionales.
Aún no está claro cómo este giro jurídico impactará el proceso contra Maduro, quien se declaró no culpable y afirmó ante el tribunal ser un “prisionero de guerra”. “Soy un hombre decente, sigo siendo el presidente de mi país”, alcanzó a decir antes de ser interrumpido por el juez.
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El gobierno interino de Delcy Rodríguez enfrenta una doble presión: la relación con Estados Unidos y la necesidad de reorganizar el chavismo sin Maduro. Un general retirado que ocupó altos cargos en la Fuerza Armada señaló que la mandataria abriría el país a petroleras y mineras estadounidenses y no descartó una eventual reanudación de las relaciones diplomáticas con Washington, rotas desde 2019. Paralelamente, y de manera secundaria, impulsaría una agenda electoral que incluiría la liberación de presos políticos.
El interinato tiene un plazo máximo de 180 días, tras los cuales deberán convocarse elecciones. “El objetivo principal es ganar tiempo para consolidar el reacomodo y aprovechar que las exigencias de Washington están centradas en el tema petrolero, lo que también llevará tiempo”, explicó el analista político Mariano de Alba.
Rodríguez designó a un nuevo responsable del área económica —cargo que ella misma ocupaba— y mantuvo intacto el resto del gabinete heredado de Maduro, con Diosdado Cabello en el Ministerio del Interior y Vladimir Padrino en Defensa como figuras clave.
“Delcy debería dormir con un ojo abierto ahora mismo”, advirtió a la AFP el exdiplomático estadounidense Brian Naranjo, exnúmero dos de la embajada de Estados Unidos en Venezuela, expulsado del país en 2018.