La reapertura del paso de Rafah entre Gaza y Egipto marca un punto clave de la segunda fase de la tregua impulsada por Donald Trump, permitiendo nuevamente la salida y entrada de palestinos bajo supervisión internacional.
La reapertura del paso de Rafah entre Gaza y Egipto marca un punto clave de la segunda fase de la tregua impulsada por Donald Trump, permitiendo nuevamente la salida y entrada de palestinos bajo supervisión internacional.

La reapertura del paso fronterizo de Rafah, que conecta la Franja de Gaza con Egipto, se ha convertido en uno de los elementos centrales de la segunda fase de la tregua promovida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Considerado durante años como una auténtica vía de supervivencia para la población palestina, este cruce representa la única conexión directa del enclave gazatí con el exterior que no pasa por territorio israelí.
Para miles de palestinos, Rafah no es solo un punto de tránsito, sino un corredor vital para el acceso a ayuda humanitaria, atención médica y reunificación familiar, especialmente tras casi dos años de cierre prolongado.
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Desde el lunes 2 de febrero de 2026, el paso de Rafah ha quedado oficialmente abierto en ambas direcciones, permitiendo el tránsito tanto desde Gaza hacia Egipto como en sentido inverso. La reapertura se produjo tras la llegada de los equipos de la Misión de Asistencia Fronteriza de la Unión Europea (EUBAM), encargados de supervisar las operaciones en el cruce.
La misión europea tiene como objetivo principal garantizar el funcionamiento seguro y transparente del paso, además de reforzar la confianza entre Israel y la Autoridad Palestina, en un contexto regional marcado por la fragilidad de los acuerdos de alto el fuego.
En las primeras horas del 2 de febrero, un primer grupo de palestinos cruzó desde Egipto hacia la Franja de Gaza, en lo que supuso el primer movimiento regular de personas por Rafah desde su clausura. Las imágenes difundidas por medios de comunicación mostraban mayoritariamente a mujeres y niños descendiendo de microbuses, escoltados por personal de la Media Luna Roja egipcia.
Algunos de los voluntarios asistían a mujeres de edad avanzada en sillas de ruedas, en escenas que reflejaban el impacto humanitario acumulado tras meses de restricciones severas a la movilidad.
De acuerdo con fuentes de seguridad egipcias, el paso de Rafah no estará abierto de manera irrestricta. Solo los palestinos que cuenten con autorización previa tanto de Egipto como de Israel podrán ingresar a la Franja de Gaza.
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Una vez en territorio egipcio, los viajeros son trasladados en autobuses hasta un puesto de control israelí, donde se realizan verificaciones de identidad y seguridad. Las autoridades militares israelíes conservan la decisión final sobre el ingreso de cada persona, incluso tras haber recibido las aprobaciones iniciales.
La reapertura del paso de Rafah tiene un fuerte valor simbólico y político. Para la población palestina, supone un alivio parcial tras un prolongado aislamiento. Para los mediadores internacionales, representa un indicador clave de la viabilidad de la tregua y de futuros avances diplomáticos en la región.
Aunque el flujo de personas sigue siendo limitado y estrictamente controlado, organismos humanitarios consideran que la reactivación del cruce puede facilitar la entrada de ayuda y reducir la presión sobre un territorio duramente golpeado por el conflicto.
Israel is reopening the Rafah Crossing after almost two years. But a maximum of 200 people will be allowed to enter and exit each day, leaving many Palestinians to suggest this is little more than a publicity show.
— Al Jazeera English (@AJEnglish) February 2, 2026
Al Jazeera's @soraya_lennie has more details. pic.twitter.com/sBRFnYZT90