Israel lanzó una oleada de bombardeos contra Líbano en respuesta a ataques de Hezbolá, dejando al menos 31 muertos y 149 heridos. La escalada militar aumenta la tensión en Medio Oriente y provoca desplazamientos masivos.
Israel lanzó una oleada de bombardeos contra Líbano en respuesta a ataques de Hezbolá, dejando al menos 31 muertos y 149 heridos. La escalada militar aumenta la tensión en Medio Oriente y provoca desplazamientos masivos.

Al menos 31 personas murieron y otras 149 resultaron heridas este lunes 2 de marzo de 2026 tras una serie de bombardeos ejecutados por Israel contra territorio libanés, en una ofensiva que marca un nuevo episodio de alta tensión en el conflicto entre el Estado israelí y el grupo chií Hezbolá.
De acuerdo con el Centro de Operaciones de Emergencia del Ministerio de Salud Pública del Líbano, la mayoría de las víctimas se registraron en Dahye, zona ubicada al sur de Beirut y considerada uno de los principales bastiones de Hezbolá. Allí se reportaron 20 fallecidos y 91 heridos.
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En paralelo, otras once personas murieron y 58 resultaron lesionadas en distintas localidades del sur del país, región fronteriza que ha sido escenario recurrente de enfrentamientos armados.
Las autoridades sanitarias advirtieron que el balance entregado es preliminar, por lo que la cifra de víctimas podría incrementarse a medida que avanzan las labores de rescate y verificación en las zonas afectadas.
La ofensiva israelí se produjo horas después de que Hezbolá lanzara proyectiles y drones contra instalaciones militares en el norte de Israel, acción que el grupo respaldado por Irán calificó como represalia tras el asesinato del líder iraní Ali Jameneí, hecho que ha elevado significativamente la tensión regional.
El Ejército israelí confirmó posteriormente el inicio de una nueva ronda de operaciones aéreas dirigidas contra lo que describió como infraestructura militar, depósitos de armas y posiciones estratégicas de Hezbolá dentro del territorio libanés.
Diversos gobiernos occidentales, entre ellos Estados Unidos y miembros de la Unión Europea, consideran a Hezbolá como una organización terrorista, lo que añade un componente geopolítico adicional al conflicto.
Los bombardeos provocaron movilizaciones masivas de civiles libaneses, especialmente en Beirut y zonas del sur, donde miles de personas abandonaron sus hogares ante el temor de nuevos ataques.
Reportes locales indican que las principales carreteras hacia el norte del país colapsaron debido al flujo de vehículos que buscaban escapar de las áreas bajo fuego, mientras equipos de emergencia continúan atendiendo a los heridos y evaluando daños en infraestructura residencial.
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Organismos humanitarios alertan que la situación podría derivar en una crisis de desplazamiento interno si continúan las operaciones militares.
La actual confrontación entre Israel y Hezbolá ocurre en un contexto regional especialmente sensible, marcado por el aumento de ataques cruzados, el uso simultáneo de drones y misiles, y la participación indirecta de actores aliados en Medio Oriente.
Analistas internacionales advierten que la continuidad de estas acciones militares incrementa el riesgo de una expansión del conflicto más allá de la frontera entre Israel y Líbano, con posibles repercusiones en la seguridad regional y global.
Por ahora, las fuerzas israelíes mantienen operaciones activas mientras el gobierno libanés evalúa el impacto humanitario y diplomático de los ataques, en medio de llamados internacionales a la contención y al cese de hostilidades.