Jhon Durán deja el Fenerbahce tras conflictos internos y firmará con el Zenit. Su temperamento, actitud y dudas físicas marcaron una salida anticipada que vuelve a poner en cuestión su carrera en Europa.
Jhon Durán deja el Fenerbahce tras conflictos internos y firmará con el Zenit. Su temperamento, actitud y dudas físicas marcaron una salida anticipada que vuelve a poner en cuestión su carrera en Europa.

La etapa de Jhon Jader Durán en el Fenerbahce llegó a su fin de forma prematura. El delantero colombiano fue traspasado al Zenit de San Petersburgo, cerrando un ciclo marcado por tensiones internas, problemas de actitud y una relación fracturada con el cuerpo técnico y la directiva del club turco.
“Debes controlar tu temperamento, de lo contrario perjudicarás al equipo”, fue la advertencia que el presidente del Fenerbahce y el entrenador Domenico Tedesco le transmitieron en diciembre, luego de un episodio que terminó por romper definitivamente el vínculo entre las partes: Durán se negó a darle la mano al técnico tras ser sustituido en un partido oficial.
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Con su llegada al Zenit, Durán sumará cuatro clubes en apenas tres años, una estadística que contrasta con el enorme potencial que mostró desde su irrupción en el fútbol europeo.
El Aston Villa lo transfirió por una cifra que superó los 80 millones de euros (incluidas variables) al Al Nassr, y actualmente el atacante colombiano está tasado en 38 millones de euros. Sin embargo, desde su desembarco en Europa, las dudas sobre su madurez han pesado más que su talento.
Medios turcos coinciden en que la disposición de Durán durante los entrenamientos y en la convivencia diaria no era la esperada. Su comportamiento generó malestar dentro del plantel, al punto de que algunos compañeros solicitaron a la directiva que no continuara en el club, al considerar que afectaba la armonía del grupo.
Pese al respaldo público de futbolistas experimentados como Milan Skriniar, quien aseguró que el colombiano “necesita creer en sí mismo”, el delantero mantuvo una actitud distante y poco comunicativa, lo que también se reflejó en la falta de química dentro del campo de juego.
Al igual que en su paso por el Aston Villa, en Turquía surgieron interrogantes sobre las molestias físicas que manifestó el jugador. Según fuentes cercanas al club, algunas pruebas médicas no coincidían con el dolor que reportaba, lo que llevó al Fenerbahce a solicitar un segundo dictamen en Barcelona.
Finalmente, se informó que Durán presentaba una fractura por estrés, aunque el manejo del caso generó incomodidad dentro del cuerpo médico y la dirigencia.
Estas situaciones, sumadas a su historial disciplinario, cerraron la puerta a un posible fichaje por clubes de ligas más competitivas. Aunque se descartó un interés formal de la Juventus, varios equipos que lo sondearon decidieron no avanzar en negociaciones, principalmente por dudas relacionadas con su personalidad.
El quiebre definitivo se produjo el 15 de diciembre, durante el partido ante Konyaspor. Durán fue sustituido al minuto 67 y, visiblemente molesto, ignoró al entrenador Domenico Tedesco al pasar por el banco de suplentes, negándose a estrecharle la mano.
Tras el incidente, la dirigencia intentó recomponer la relación. El presidente del club, Sadettin Saran, asumió incluso un rol cercano para aconsejar al futbolista y facilitar su adaptación. Sin embargo, la respuesta del colombiano no fue la esperada.
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Ante la oferta del Zenit, el Fenerbahce optó por dar un paso al costado y prescindir de un jugador que prometía mucho, pero que no logró consolidarse, una decisión alineada con el principio histórico del club: ningún futbolista está por encima de la institución.
En Fenerbahce nunca se cuestionaron las condiciones técnicas de Jhon Durán. Por el contrario, la insistencia del cuerpo técnico y la directiva en mejorar su aspecto actitudinal tenía como objetivo potenciar su rendimiento deportivo.
No obstante, la experiencia terminó confirmando una máxima recurrente en el fútbol de élite: el talento sin disciplina ni compromiso colectivo difícilmente alcanza su máximo nivel.
Ahora, en el fútbol ruso, Durán tendrá una nueva oportunidad para reencauzar su carrera y demostrar que puede traducir su potencial en continuidad y liderazgo, dentro y fuera del campo.