Colombia llega al Consejo de Seguridad de la ONU en medio de guerras y tensiones globales, con el reto de fijar posturas diplomáticas frente a Sudán, Gaza, Ucrania y el pulso entre EE. UU. y Venezuela.
Colombia llega al Consejo de Seguridad de la ONU en medio de guerras y tensiones globales, con el reto de fijar posturas diplomáticas frente a Sudán, Gaza, Ucrania y el pulso entre EE. UU. y Venezuela.

Colombia fue elegida miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU para el periodo 2026–2027, con 180 votos favorables en la Asamblea General de las Naciones Unidas en junio de 2025, marcando la octava vez que el país ocupa este cargo rotatorio dentro del órgano encargado del mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.
Te puede interesar: Colombia asume su mandato como Miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para el período 2026-2027
Este nuevo mandato ocurre en un contexto global complejo, con múltiples conflictos armados y crisis humanitarias activas que exigen atención multilateral, incluyendo guerras en Sudán, Gaza y Ucrania, así como tensiones en otras regiones del mundo que ponen a prueba la eficacia del sistema de seguridad colectiva.
El conflicto en Sudán ha entrado en su tercera fase de violencia sostenida desde 2023, caracterizado por enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas de Sudán y las Fuerzas de Apoyo Rápido, generando desplazamientos masivos, destrucción de infraestructura vital y una de las crisis humanitarias más graves en África.
Frente a el conflicto sudanés, una posible postura diplomática de Colombia en el Consejo de Seguridad sería apoyar llamados multilaterales por alto el fuego, el acceso humanitario sin restricciones y la protección de civiles, alineándose con principios de derecho internacional humanitario consagrados en la Carta de la ONU. Ya el país, ha mostrado posturas referentes a no apoyar el envío de mercenarios a los conflictos internacionales, siendo Sudán uno de los países donde operan mercenarios colombianos en este momento.
El prolongado conflicto en Gaza continúa siendo una preocupación central para la comunidad internacional. Las tensiones entre Israel y grupos armados palestinos han provocado una crisis humanitaria severa, con daños extensos a infraestructura civil y grandes desplazamientos internos, hechos que han sido objeto de resoluciones y debates en la ONU.
Colombia podría abogar por posturas diplomáticas que enfatizan la protección de civiles y el respeto al derecho internacional humanitario en Gaza, al tiempo que promueve la apertura de corredores humanitarios y soluciones políticas sostenibles, manteniendo un equilibrio entre condenas a violencia injustificada y el fomento del diálogo. Aunque podría tener una postura dura frente a Israel, país con el que ya rompió relaciones diplomáticas.
La guerra entre Rusia y Ucrania sigue siendo uno de los asuntos más polarizantes en los foros multilaterales. La Asamblea General y otros cuerpos de la ONU han debatido resoluciones relacionadas con la invasión, y Colombia ha mostrado posturas moderadas en votaciones específicas, como abstenerse en una resolución sobre el retorno de menores ucranianos trasladados forzosamente.
Ante este conflicto, la diplomacia colombiana podría enfatizar temas de derecho internacional, integridad territorial y la protección de civiles, al tiempo que evita alineamientos extremos entre bloques en disputa, buscando una postura que fortalezca el multilateralismo y el diálogo como vías para alcanzar una paz duradera.
Las tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y Venezuela también forman parte del telón de fondo geopolítico en el que Colombia asume su rol en el Consejo de Seguridad, dado que ambos países han tenido divergencias importantes en el plano bilateral y regional, afectando agendas de cooperación, migración y seguridad hemisférica.
En este contexto, Colombia podría orientarse hacia una postura de mediación prudente, evitando transferir disputas bilaterales al plano del Consejo de Seguridad, mientras promueve estabilidad regional y soluciones diplomáticas pacíficas, en coherencia con el principio de no intervención en los asuntos internos de otros Estados. La postura será compleja teniendo en cuenta los recientes roces diplomáticos entre Colombia y Estados Unidos y las consecuencias humanitarias en el caso que Estados Unidos intervenga militarmente en Venezuela.
Te puede interesar: Cancillería ratifica que el puente de Rumichaca, en frontera con Ecuador, “continúa operando”
La experiencia histórica de Colombia en construcción de paz y justicia transicional, derivada de sus propios procesos de reconciliación interna, puede constituir un aporte valioso al Consejo, incentivando enfoques que prioricen soluciones políticas, participación de la sociedad civil y medidas que atiendan las causas estructurales de los conflictos.