El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, sostuvo este 2 de febrero de 2026 una conversación telefónica con el canciller cubano Bruno Rodríguez, en la que reafirmó la posición de Moscú frente a las crecientes tensiones en torno a Cuba y las presiones internacionales. Lavrov reiteró el rechazo de Rusia a cualquier presión económica o militar contra Cuba, advirtiendo que tales medidas podrían agravar significativamente la crisis humanitaria y económica en la isla caribeña.
“La parte rusa confirmó la posición de principios respecto a la inadmisibilidad de presiones económicas o militares contra Cuba, incluyendo los obstáculos a los suministros de combustible a la isla”, señaló el Ministerio de Exteriores de Rusia en un comunicado oficial. Según la nota, bloquear el acceso a recursos energéticos podría conducir a un “grave deterioro de la situación económica y humanitaria” en el país.
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Apoyo político y material de Rusia a Cuba
Durante la llamada, Lavrov aseguró a Rodríguez la “firme disposición de continuar ayudando a Cuba con todo el apoyo político y material necesario”, según informó la diplomacia rusa. Asimismo, ambos funcionarios abordaron “temas prioritarios de la cooperación bilateral y la agenda internacional”, incluyendo el calendario de futuros contactos entre Moscú y La Habana.
Este pronunciamiento se produce en medio de un contexto de tensiones crecientes entre Cuba y Estados Unidos, que han marcado también las relaciones internacionales en América Latina.
Contexto de las tensiones: sanciones de EE. UU. y crisis energética
La conversación entre los cancilleres ocurre en un momento en que Estados Unidos ha intensificado su presión económica contra Cuba. El presidente estadounidense, Donald Trump, firmó recientemente una orden ejecutiva imponiendo aranceles a los países que vendan o suministren petróleo a Cuba, al calificar a la isla como una supuesta “amenaza a la seguridad nacional”.
Esta medida se suma a la suspensión de envíos de petróleo venezolano a Cuba, tras la captura del líder venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, una acción que ha sido duramente condenada por el Gobierno cubano y que ha exacerbado la escasez de combustibles en la isla.
Cuba enfrenta actualmente una crisis energética y económica profunda, caracterizada por frecuentes averías en sus centrales eléctricas y falta de divisas para importar combustible, factores que han afectado el suministro de servicios básicos y la vida cotidiana de sus ciudadanos.
Rechazo histórico de Moscú a medidas coercitivas
El rechazo ruso a las medidas contra Cuba no es nuevo. Moscú ha denunciado anteriormente las políticas de presión económica de Washington, calificándolas de “inaceptables” y contrarias al derecho internacional. En declaraciones de la portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, las recientes sanciones estadounidenses son vistas como un intento deliberado de “ahogamiento económico” de la isla.
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Además, el Parlamento ruso ha respaldado resoluciones contra el bloqueo económico de Estados Unidos, enfatizando la necesidad de respetar los principios de soberanía y no intervención.
Implicaciones regionales y multilaterales
Las tensiones entre Estados Unidos, Cuba y sus aliados se inscriben en un contexto regional más amplio de disputa geopolítica. Líderes internacionales, incluyendo al Papa y presidentes latinoamericanos, han expresado su preocupación por el impacto humanitario de las sanciones y han pedido diálogo para evitar mayor sufrimiento del pueblo cubano.
En este escenario, la posición de Rusia representa un respaldo crucial para La Habana, reforzando los vínculos diplomáticos entre ambos países y subrayando la oposición de Moscú a las estrategias de presión de Washington en la región.